Limpieza viaria · Memorias NILSA

Memorias Nilsa 2014
Limpieza viaria

Limpieza viaria

La calle es de todos y por eso tiene unos servicios de recogida pública de basuras y de limpieza vial. No obstante, estos servicios no pueden actuar como una máquina todopoderosa capaz de recoger cualquier tipo de residuo porque hay algunos que terminan donde no deben por mucho que los servicios se esfuercen. Por ejemplo, las colillas y cajetillas de tabaco que acaban en las alcantarillas. Y de ahí, al sistema de recogida de aguas de la localidad hasta la depuradora. Con todos los incovenientes que esto supone y que son los mismos a los que nos referíamos en el apartado que explica por qué no hay que arrojar nada por el WC.

Por esto se hace necesario no arrojar nada a la calle, utilizar siempre las papeleras o los contenedores específicos, no vaciar el cenicero del coche en la vía pública, no tirar cosas por la ventana de casa, evitar tirar el chicle al suelo, recoger los excrementos del perro si lo paseamos por los jardines públicos, y cualquier otra actuación que suponga arrojar basura a la calle, que terminará muy probablemente en las redes de agua de la localidad y de ahí en la depuradora. O, en otro caso, constituirá lo que se denomina "contaminación difusa", que consiste en desperdicios que han sido arrojados de aquí y de allá, sin un origen concreto, y que terminan en las cunetas de las carreteras, en las canalizaciones de agua, en los perímetros industriales de las ciudades y que todos hemos visto alguna vez plagados de bolsas, plásticos, envases, cartones, etc., etc.