La educación, motor social · Memorias NILSA

Memorias Nilsa 2022
Beire

La educación, motor social

En 2022 volvimos a recuperar el pulso presencial, tras la pandemia por COVID iniciada en 2020 y cuyas consecuencias colearon todo 2021, mermando significativamente el número de participantes por el descenso en la presencialidad y la reducción en el tamaño de los grupos, para garantizar las medidas de higiene adecuadas.

Por eso, estamos satisfechos como sociedad pública de que este año las aguas hayan vuelto a su cauce y hayamos recuperado una cifra similar a años prepandémicos: 8.252 participantes a lo largo del año natural y 7.799 participantes entre el 1 de julio de 2021 y el 30 de junio de 2022. Esta última estimación es en la que se basan las memorias anuales que presentamos porque coincide no solo con el curso escolar, sino con la fecha de licitación del programa educativo, cuyo inicio en esta última etapa tuvo lugar el 1 de julio de 2019. 

De las 7.799 personas, un 14% realizó más de una actividad, y todas estuvieron distribuidas en 418 grupos, el máximo que puede alcanzar el programa en un año. A partir de esa cifra, se ofrece a quienes deseen participar hacerlo más adelante, cuando se abre el siguiente período de inscripciones. El orden de participación cumple el orden de inscripción y se abre una lista de espera si existen solicitudes sin atender. El año pasado no pudimos atender alrededor de una quincena de peticiones que fueron redirigidas a las actividades estivales (el verano es el período con menos demanda) o al curso siguiente. En la próxima licitación contamos con ampliar el número de sesiones ofertadas, lo que permitirá que nadie vea pospuesto su interés de conocer el ciclo del agua en el ámbito de la depuración. 

Creemos que la educación, a pesar de que se cuestiona cada vez más su papel en el llamado "ascensor social" por politólogos/as y sociólogos/as, sigue siendo el motor de la sociedad: una sociedad bien formada, con criterios, con conocimiento, lejos de dogmas y necedad, supone una sociedad más cívica, más justa, más inclusiva y más respetuosa con otras especies que comparten planeta con los seres humanos: los animales y la vegetación. No somos los dueños de la creación, como explica el relato bíblico, sino seres vivientes y sintientes que deben compartir el planeta con otras especies, también vivientes y sintientes, y con las generaciones futuras, por lo que debemos a otros responsabilidad y sostenibilidad. Y sin educación, será casi imposible lograrlo. Por lo que creemos en la educación como motor social. 

Desde NILSA aportamos nuestro granito de arena porque un grano sí hace granero.