86.750.609 metros cúbicos depurados · Memorias NILSA

Memorias Nilsa 2018
86.750.609 metros cúbicos depurados

86.750.609 metros cúbicos depurados

En 2018 Navarra depuró 86.750.609 metros cúbicos de agua residual, frente a los 75.657.875 del año anterior. Este incremento se debe a la abundante pluviometría del invierno y la primavera pasados, así como al aumento de la actividad industrial experimentado durante todo el año. La utilización de mayores volúmenes de agua en la producción lleva aparejado también su correspondiente acrecentamiento de agua residual que ha de ser posteriormente tratada.

En cuanto al agua de lluvia, se hace necesario abogar por el desdoblamiento de las redes municipales, de forma que las aguas fecales lleguen por una red separada hasta la depuradora y no se mezclen con las aguas procedentes de precipitaciones, que están limpias y deberían llegar al terreno donde caen sin tener que pasar por ninguna depuradora. Por eso es necesario que las redes de alcantarillado tengan ramales diferenciados para el agua residual y para el agua de lluvia, así como sistemas de drenaje que permitan que las precipitaciones se infiltren directamente en el suelo sin ser canalizadas.   

No obstante, asumir volúmenes mayores de agua no supone un problema porque las instalaciones están preparadas para admitir un caudal conjunto anual de 205.565.850 metros cúbicos, lo que supone que los años especialmente lluviosos, el incremento de la actividad industrial o los desarrollos poblacionales y urbanísticos pueden ser admitidos en la red de saneamiento sin requerir dotaciones de infraestructuras nuevas o tener que ampliar las actuales, de manera que no son necesarias nuevas inversiones.   

En la actualidad, únicamente el 1,81% de la población navarra no cuenta con saneamiento completo, lo que supone un total de 11.530 habitantes sobre un censo global de 64.775 personas (a 31 de diciembre de 2018). Hablamos de poblaciones muy dispersas, como caseríos, núcleos poblacionales de menos de 20 habitantes, señoríos o casas aisladas, en cuyos proyectos trabajamos especialmente desde hace cuatro años con el objetivo de llegar al 100% de la población. Su impacto es muy leve sobre el medio ambiente, ya que se trata vertido doméstico, en el que no existe carga industrial tóxica, sino únicamente la orgánica. 

Sin embargo, el ritmo de ejecución es más lento porque son obras que requieren la misma planificación, tramitación, ejecución y financiación que las de mayor envergadura, lo que marca un ritmo lento para conseguir que ese 1,81% sea una cifra que descienda significativamente.  

Durante 2018, NILSA construyó varias depuradoras en este tipo de lugares pequeños y dispersos geográficamente como Erro, Ezkaroz o Figarol, y licitó proyectos para otros núcleos poco poblados como Baraíbar o Torres del Río. Además, se licitaron proyectos constructivos en depuradoras de toda la geografía navarra: la remodelación de Cortes, la renovación de una parte de Bajo Arga, la mejora del filtro de Errazkin, los colectores de Ultzama, el caudalímetro y desodorización de Estella, el emisario de Arano, el polígono de Valtierra Oeste y la modificación del vertido de Traibuenas.  

Todas estas actuaciones fueron llevadas a cabo por dos de los seis departamentos existentes en NILSA: Proyectos-Obras y Operación-Mantenimiento. En estos dos departamentos trabaja aproximadamente la mitad de la plantilla de NILSA, actualmente compuesta por más de cuarenta personas. La otra mitad pertenece a las áreas de Administración-Finanzas, Residuos, Planificación-Calidad y Comunicación. En el resto de apartados se puede conocer su labor durante el pasado año. La de NILSA general es la depuración de aguas residuales, pero este objetivo medioambiental sería imposible sin  un equipo interdisciplinar que integra a otros perfiles más allá de los técnicos relacionados directamente con la construcción y explotación de las depuradoras.  

depuradoras en Navarra